Nazarín by Benito Pérez Galdós — Read

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- ¡Jesús, Jesús! - exclamaba el bendito clérigo . ¿Qué hombre es este? Tarabilla igual no he visto nunca. ¡Pero si no me dejaba responderle ni explicarle! ¿Y creerá eso que dice?. Que yo soy patriarca armenio y que me llamo Esdras y.¡Jesús, Madre amantísima, permitidme salir pronto de esta casa pues la cabeza de este hombre es como una gran jaula llena de jilgueros, mirlos, calandrias, cotorras y papagayos, cantando todos a la vez!. Y temo que me contagie. ¡Alabada sea la Santísima Misericordia!. ¡Y qué cosas cría el Señor, qué variedad de tipos y seres! Cuando uno cree haberlo visto todo, aún le quedan más maravillas o rarezas que ver. ¡Y pretende que yo me acueste en esa cama tan maja con colcha de damasco!.¡En el nombre del Padre!.¡Y yo que me creí hallar aquí vejaciones, desprecios, el martirio quizá., y me encuentro con un gigante socarrón, que me sienta a su mesa y me llama obispo y me mete en esta linda alcoba para dormir la siesta! ¿Pero este hombre es malo o es bueno. ?

La cavilación en que cayó el pobre cura semítico no llevaba trazas de concluir; tan embrollado y difícil era el punto que su magín se propuso dilucidar. Antes de que definir pudiera el ser moral de don Pedro de Belmonte, volvió éste de echar la siesta. En cuanto le vio, Nazarín llegóse resueltamente a él, y sin dejarle pegar la hebra, le cogió por la solapa y le dijo con extraordinaria viveza:

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