Explore "Nazarín" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
En tanto, en la cárcel propiamente dicha, las dos mujeres, los dos guardias civiles y algunas otras personas que se habían colado, entre ellas el gran Ujo, hablaban familiarmente. Beatriz, desde que entraron, llegóse a uno de los guardias, alto, buen mozo, de agradable fisonomía militar, y, tocándole el brazo, le dijo:
- Oye tú, ¿eres el preferente de Mondéjar?