Explore "Torquemada en el Purgatorio" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al anochecer, encendidas las luces, Serrano Morentín buscaba junto a Fidela, en el gabinete de esta, la compensación de la horrorosa tarde que su amigo le había dado. Bien se merecía, después de aquel martirio, el goce de un ratito de conversación con la señora de Torquemada, afable con él como con todo el mundo, mujer que poseía, entre otros encantos, el de un cierto mimo infantil o candoroso abandono de la voluntad, que armonizaba muy bien con su delicada figura, con su rostro de porcelana descolorida y transparente.
"¿Qué me ha mandado usted aquí? - dijo desenvolviendo un paquete de libros que había recibido por la mañana.