Explore "Torquemada en el Purgatorio" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
La única persona que en la casa tenía noticia de lo que trataban aquellos días con gravedad y misterio los Torquemada, Serrano y Taramundi, era Cruz, porque su amigo Donoso, que con ella no tenía secretos, la puso al tanto de los planes que debían aumentar fabulosamente, en tiempo breve, los ya crecidos capitales del hombre cuyos destinos se habían enlazado con el destino de las señoras del Águila. Y estas noticias, tan oportunamente adquiridas por la dama, diéronle extraordinaria fortaleza de ánimo para seguir abriendo brecha en la tacañería de D. Francisco, y recabar de él la realización de sus proyectos de reforma, atenta siempre al engrandecimiento de toda la familia, y en particular del jefe de ella.
Robustecida su natural bravura con aquellas ideas, y con otra, no sugerida ciertamente por Donoso, embistió a Torquemada, cogiéndole una mañana en su despacho, cuando más metido estaba en el laberinto de guarismos que en diferentes papelotes ante sí tenía.