Explore "Episodios Nacionales Para Niños" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al llegar a este punto de mi narración, os ruego que me dispenséis si no puedo consignar concretamente las fechas de lo que refiero. En aquel período de horrores, comprendido desde el 27 de enero hasta la mitad del siguiente mes, los sucesos se confunden, se amalgaman, se eslabonan en mi mente de tal modo que no puedo distinguir días ni noches, y a veces ignoro si algunos lances de los que recuerdo ocurrieron a la luz del sol. Me parece que todo aquello pasó en un largo día, o en una noche sin fin, y que el tiempo no marchaba entonces con sus divisiones ordinarias. Los acontecimientos, los hombres, las diversas sensaciones, se confunden en mi memoria formando un cuadro inmenso, donde no hay más líneas divisorias que las que ofrecen los mismos grupos, el mayor espanto de un momento, la furia o el pánico de otro momento.
Por esta razón no puedo precisar el día en que ocurrió lo que voy a narrar ahora. Ocupábamos una casa de la calle de Pabostre. Los franceses eran dueños de la inmediata, y trataban de avanzar por el interior de la manzana hasta llegar a la calle de Puerta Quemada. Nada es comparable a la expedición laboriosa por dentro de las casas; ninguna clase de guerra, ni las más sangrientas batallas en campo abierto, ni el sitio de una plaza, ni la lucha en las barricadas de una calle, pueden compararse a aquellos choques sucesivos entre el ejército de una alcoba y el ejército de una sala, entre las tropas que ocupan un piso y las que guarnecen el superior.