Explore "Episodios Nacionales Para Niños" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Y ya que he nombrado a la gente del bronce quiero presentaros a mi amigo Pujitos. Era el tipo que en los sainetes de don Ramón de la Cruz se señalaba con la denominación de majo decente; es decir, un majo de oficio, no de los que para vivir necesitaban vender hierro viejo en el Rastro, o cortar carne en las plazuelas, o degollar reses en el matadero, o vender aguardiente en Las Américas, o machacar cacao en Santa Cruz, o vender torrados en la verbena de San Antonio, o lavar tripas, allá por el portillo de Gilimón, o freír buñuelos en las esquinas del hospital de la V. O. T., ni menos se degradaban viviendo holgadamente a expensas de una mondonguera, o castañera, o de alguna de las muchas Venus salidas de la jabonosa espuma del Manzanares. Pujitos estaba con un pie en la clase media: era un artesano honrado, un hábil maestro de obra prima; pero tan hecho desde su tierna y bulliciosa infancia a las trapisondas y jaleos manolescos, que ni en el traje ni en las costumbres se le distinguía de los famosos Tres Pelos, el Ronquito, Majoma, y otras notabilidades de las que frecuentemente salían a visitar las Cortes y sitios reales de Ceuta, Melilla, etc.
Pujitos era español; gustaba de hablar cuando le oían más de cuatro personas, y tenía los marcados instintos del personaje de club; pero como entonces no había tales clubs ni milicias nacionales fue preciso que pasaran catorce años para que Pujitos entrara con distinto nombre en el uso pleno de sus extraordinarias facultades.