Explore "Episodios Nacionales Para Niños" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
La calle Mayor y las contiguas ofrecían el aspecto de un hervidero de rabia imposible de describir por el lenguaje. El que no lo vio, renuncie a tener idea de semejante levantamiento. Después me dijeron que entre nueve y once todas las calles de Madrid presentaban el mismo aspecto; habíase propagado la insurrección como se propaga la llama en el bosque seco azotado por vientos impetuosos. La irrupción de gente armada que venía de los barrios bajos por la plaza Mayor y los portales de Bringas era considerable. Hacia la esquina de la calle de Milaneses, frente a la Cava de San Miguel, presencié el primer choque del pueblo con los invasores, porque habiendo aparecido como una veintena de hombres que acudían a incorporarse a sus regimientos fueron atacados por una cuadrilla de mujeres, ayudadas por media docena de hombres.
Los extranjeros se defendían con su certera puntería y sus buenas armas, pero no contaban con la multitud de brazos que les ceñían por detrás y por delante, como rejos de un inmenso pulpo, ni con el incansable pinchar de millares de herramientas, esgrimidas contra ellos con un desorden y una multiplicidad semejante al de una lluvia de puñales; ni con la espantosa centuplicación de fuerzas menudas que, sin matar, imposibilitaban la defensa. A veces esta superioridad de los madrileños era tan grande que no podía menos de ser generosa, pues cuando los enemigos aparecían en número escaso se abría para ellos un portal o tienda donde quedaban a salvo, y muchos de los que se alojaron en las casas de la calle Mayor debieron la vida a la tenacidad con que sus patronos les impidieron la salida.