Explore "Episodios Nacionales Para Niños" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al día siguiente, muy temprano, las baterías francesas que embocaban sus tiros contra los fuertes de San José y el Pilar empezaron a hacer fuego, ¡pero qué fuego! ¡Todo el mundo a las troneras o al pie del cañón! ¡Fuera almuerzos, fuera desayunos, fuera melindres! Los aragoneses no se alimentan sino de gloria. El Reducto inconquistable, contestó al insolente sitiador con orgulloso cañoneo, y bien pronto el gran aliento de la patria dilató nuestros pechos. Las balas rasas, rebotando en la muralla de ladrillo y en los parapetos de tierra, destrozaban el Reducto, cual si fuera un castillo de dulce apedreado por un niño; las granadas, cayendo entre nosotros, reventaban con estrépito, y las bombas, pasando con pavorosa majestad por sobre nuestras cabezas, iban a caer en las calles y en los techos de las casas.
¡A la calle todo el mundo! No haya gente cobarde ni ociosa en la ciudad. Los hombres, a la muralla; las mujeres, a los hospitales de sangre; los chiquillos y los frailes, a llevar municiones. ¡A la calle todo el mundo, y con tal que se salve el honor, perezcan la ciudad y la casa, la iglesia y el convento, el hospital y la hacienda, que son cosas terrenas! Los zaragozanos, despreciando los bienes materiales como desprecian la vida, viven con el espíritu en los infinitos espacios de lo ideal.