El Doctor Centeno by Benito Pérez Galdós — Read

Explore "El Doctor Centeno" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.

El médico que asistía a Alejandro era un joven estudioso, simpático, aplicadísimo y que se encariñaba con los enfermos, mirándolos como amigos y como libros, cual materia de afecto y de enseñanza. Y al decirle por las mañanas: «¿Qué tal, cómo va ese valor?», leía en su cara, en su lengua, en su pulso renglones de dolor. Hombre compasivo y afanoso de aprender, Moreno Rubio sentía en su corazón pena y lástima de cristiano; pero este dolor lo atenuaba, con las caricias de sus dedos de rosa, el goce científico, o sea el estudio de aquel hermoso caso. Observar la marcha metódica de la enfermedad, conforme en cada uno de sus terribles pasos con el diagnóstico que él había hecho; ver y oír cada síntoma; examinar las turgencias, las morbideces, los ruidos torácicos, las eliminaciones., ¡qué cosa tan entretenida! Esto y los cantos de un bello poema venían a ser cosas muy semejantes. Principalmente la auscultación, en la cual Moreno Rubio empleara todos los días un largo rato, enamoraba su espíritu. Las cosas que dice el aire en los pulmones son verdaderamente maravillosas. Esta música no es igualmente seductora para todos, pero su expresión sublime no puede negarse. La resonancia sibilante, la cavernosa, los ecos, los golpes, los trémolos, las sonoridades, indistintas y apianadas, que ya no parecen voces del cuerpo sino soliloquios del alma, constituyen una gama interesantísima. ¡Lástima que la letra de esta música sea casi siempre una endecha de muerte! Los oídos del médico se regalan con los suspiros del moribundo, Aquella mañana (no sabemos bien qué día era), el médico y Cienfuegos conferenciaron un rato en la escalera, por no poderlo hacer en la casa.

Cara tristísima tenía Moreno Rubio cuando dijo:

Reading navigation