El Doctor Centeno by Benito Pérez Galdós — Read

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La escena representa el interior de un coche de alquiler. En el fondo, ARISTÓTELES y DON JOSÉ IDO ocupan el asiento principal; a derecha e izquierda, cerradas portezuelas con ventanillas, cuyas cortinas verdes agita el aire. Veterano corcel tira con trabajo de la escena, a la cual preceden otros cinco vehículos de igual aspecto mísero, con sus cortinillas, su dormilón cochero y su caballo claudicante. La fila marcha perezosa, por calles y caminos, siguiendo a otro, armatoste poco agradable de ver, cosa negra y antipática, sobrecargada de tristeza y duelo.

IDO.- (Acariciando el hombro de su amigo.) Pues esto no tiene ya remedio, amigo Felipe, bueno es que te vayas conformando con la voluntad de Dios y pongas ya término a tus lágrimas, ayes y suspiros. Empiezas ahora a vivir; tienes mucho mundo por delante; estás en edad en que los duelos pasan pronto, sin dejar huella. No quieras hacerte superior a tus años, prolongando tu dolor más de lo que corresponde y desmintiendo tu niñez florida. Ánimo, hijo, y considera que estos trances aflictivos son los mejores maestros que podrías desear para instruirte en el gobierno de ti mismo y en todo el saber de la vida. (Sintiéndose inspirado.) Considera que esto es para ti ventajoso, pues entras en los combates del vivir, no desnudo y sin armas, cual entran los más, sino ya vestido con cota de dolor y abroquelado tras el durísimo escudo de la experiencia; y francamente, naturalmente., yo, en tu lugar, me alegraría de haber visto lo que has visto, de haber pasado lo que pasaste. No seas tonto, encontrarás ahora colocación mejor y generosos amos que te protejan.

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