Explore "Gloria" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Lo confesó todo, absolutamente todo; rebañó en su conciencia, sacando de ella hasta las últimas heces, y á medida que iba sacando, respiraba con más desahogo, porque verdaderamente su carga era grande.
Durante la confesión, un indiscreto que se acercase habría oído suspiros y sollozos, y alguna palabra suelta del buen pastor de Cristo. Cuando concluyó, D. Angel no estaba sereno. Su bondadoso rostro, que según la expresión de un entusiasta amigo suyo, era un pedazo de Paraíso, tenía cierta movilidad que no puede definirse; desconsuelo semejante al de los que presencian la desaparición instantánea de una cosa muy bella, sin poderlo evitar ni tampoco enojarse. Se quedó D. Angel como Tobías cuando vió desaparecer para siempre el ángel que le acompañara tanto tiempo.