Explore "La Familia de León Roch" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
En la tarde precursora de aquella noche, la de San Salomó (á quien no hemos visto desde que en el salón japonés presenciaba el cuadro interesante de la Marquesa de Tellería asimilándose un sorbete de piña) fué invitada por D. Pedro Fúcar á visitar la estufa, echando al paso una ojeada á los caballos ingleses, poco há traídos de un harás de Londres.
El tratante en blancos, el noble que traía su abolengo, si no de batallas contra moros, de felicísimas contratas entre fieles cristianos, conocía muy bien la poca estimación que á Pilar inspiraba; y ganoso de conquistar adeptos, no satisfecho de haber rendido á sus pies la Administración y el agio de ambos mundos, abrumó á la Marquesa con obsequios muy delicados. Además de mostrarle con especial diligencia las maravillas de Suertebella, le regaló algunas preciosidades de las que el palacio contenía, con la añadidura de flores vivas en tiestos de lujo, exóticas frutas, y para colmo de galantería le dió también reliquias y objetos piadosos que en la capilla había. Con toda su habilidad cortesana no podía ocultar el prócer pecuniario que la pena le dominaba más cada día, y distrayéndose á menudo, echaba suspiros y se quedaba mirando al suelo, cual si en el suelo, escrita en misteriosos guarismos, como el binomio sobre la tumba del gran Newton, estuviese la fórmula de un negocio que llevase á las arcas fucarinas la tierra toda que habitamos.