Explore "La Familia de León Roch" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Una hora después, Monina y Tachana jugaban en la alfombra con cucuruchos y gallitos de papel que León les había hecho, y éste ponía orden en la mesa, apartando lo que pudo salvarse de la invasión. El ruido de la puerta hízole alzar la vista, y vió delante de sí á su suegro, el señor Marqués de Tellería. Parecía envejecido, y su cara, más rugosa y amojamada que de ordinario, anunciaba una perturbación nerviosa, ó tal vez la ausencia de algún menjurje con que acostumbraba rejuvenecerse.
Como lamparillas que por falta de aceite pestañean, esforzándose en arder con humeante llama, así brillaban sus mustios ojos, revelando lágrimas ó insomnio. Su vestir únicamente no había variado nada, y era siempre correcto y pulcro; pero su voz, antes tan resuelta como la de todo aquel que cree decir cosas de substancia, era ya tímida, sofocada, hiposa, mendicante. León sintió en grado máximo lo que siempre había sentido por su suegro: lástima. Le señaló un sillón.