La Desheredada by Benito Pérez Galdós — Read

Explore "La Desheredada" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.

En todo este periodo de desastre, en que los tres desgraciados habitantes de aquella casa (Abades, 40) se iban desprendiendo de su equipaje, como el buque náufrago que arroja su carga para mantenerse una hora más sobre las olas, Juan Bou los visitaba todas las noches después del trabajo. Isidora ocultaba cuidadosamente la lenta y dolorosa catástrofe, procurando dar a la casa cierto aspecto de orden, y velar sus afanes bajo apariencias de mentirosa tranquilidad. Movido de un galante respeto hacia Isidora, Bou violentaba su palabra para que no fuese áspera, y así, hablando del pueblo y de la liquidación social, usaba términos blandos y oraciones trabajosamente delicadas que salían de su boca, como los gorjeos de un buey que se propusiera ser émulo de los ruiseñores. En esto se conocía la pasta de su corazón.

Miquis había hecho del buen litógrafo infinitas definiciones. Era, según nuestro amigo, un tonel con marca de alcohol y lleno de agua; un oso torcaz; una hidra sin hiel; un alfiler guardado en la vaina de un sable; un cardo con cáliz de azucena; un gorrión vestido de camello, y un epigrama escrito en octavas reales. Oírle contar sus épicas luchas por la causa del pueblo era el gran pasmo de D. José y de Riquín; pero Isidora no contenía fácilmente la risa.

Reading navigation