Explore "Ángel Guerra" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Hasta hora muy avanzada de la noche duró esta fatigosa lucha; pero la fiebre remitió al fin, y Guerra pudo descansar. No así Dulce, a quien el trastorno moral, más que el estado físico de su amante, ponía en grandísima inquietud, robándole en absoluto el sueño. Ya le veía perseguido por la policía y embarcado para Filipinas en rueda de presos; ya se imaginaba que era condenado a muerte y fusilado junto a las tapias del Retiro, como los sargentos del 66, hecatombe que había oído referir al propio Ángel. Toda la mañana se la pasó en estas cavilaciones, junto al lecho del herido, observándolo y poniendo especial atención en su manera de respirar; y no parecía sino que las ideas expulsadas del cerebro del revolucionario desengañado se habían pasado al de ella, porque despierta, y bien despierta, no veía más que fusilamientos, sangre, y escenas de destrucción y venganza, el castigo y las represalias del pronunciamiento vencido. Tales imágenes, encendiendo en su mente recelos mil, y desconfianza y temor, tuviéronla desvelada hasta el romper del día, hora en que silenciosamente, para no molestar a Guerra, que dormía, se recostó vestida en el lecho, y se durmió también.
Avanzado el día, despertaron ambos, y se saludaron pon gozo y cariño, como si no se hubieran visto en mucho tiempo. En la voz, en la animación de su cara revelaba el enfermo que iba mejorando y que el sueño había reparado en gran parte su debilidad. Casi limpio de fiebre, quería levantarse, lo primero que hizo fue tomar un buen desayuno, y curarse el brazo. Mandó a Dulce a la botica por una disolución fenicada, y lavando con ella la herida para evitar la supuración, se volvió a poner el aglutinante. Dulce le hizo cabestrillo con un pañuelo de seda; y después de mucho discutir, convinieron en que no debía levantarse, porque la enorme pérdida de sangre le tenía extenuadísimo, como lo demostraba la blancura mate de su rostro, haciendo resaltar la barba y cabello, que parecían más negros por el vivo contraste.