Explore "Prejaspes" by Emilia Pardo Bazan on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pensamos los occidentales haber inventado la lealtad monárquica, y atribuimos el desarrollo de este singular sentimiento a las ideas cristianas, confundiendo los efectos que debe inspirarnos Dios, suma Causa y Bien sumo, con los que tienen por objeto a un hombre nacido de mujer. Yo no sé si un sentimiento se califica o descalifica por ser antiguo; pero sé que la lealtad monárquica es tan vieja como los más viejos cultos, y en apoyo de esta opinión recordaré la aventura que le sucedió al adictísimo Prejaspes.
Ciro había sido un soberano glorioso y justo, pero su hijo y sucesor Cambises, a medida que fue catando el vino del absoluto poder, mostró los síntomas de la embriaguez especial que ocasiona este terrible licor, destilado con sudor humano, sangre y lágrimas. Creyóse el centro de la vida y el ojo del mundo, y contribuyó a engreírle más y a persuadirle de que su voluntad no reconocía ley ni freno, su incursión por el Egipto, reino que había llegado a brillante esplendor de civilización bajo el Faraón Amasis y que el persa rindió y subyugó, entrando triunfante en las magníficas ciudades de la ribera del Nilo, henchidas de palacios, jardines en terrazas, obeliscos; pirámides, esfinges y colosos de pórfido y basalto. Dueño del Egipto Cambises, y viendo su nombre grabado en caracteres jeroglíficos en el pedestal de las estatuas naófaras y en las columnas de los templos, se tuvo, más que por mortal, por una divinidad como Osiris, y los egipcios se postraron ante aquel conquistador de tiara de oro, aquella luz pálida venida del Oriente.