Explore "El entierro de Roger Malvin" by Nathaniel Hawthorne on Textopian. Read with annotations and highlights.
LA EXPEDICIÓN proyectada el año 1725 en defensa de las fronteras, y que terminó en la renombrada "batalla de Lóvell," es uno de los pocos incidentes de la guerra india susceptibles de la luz fantástica del romance. Dejando a la sombra judiciaria ciertas circunstancias, la imaginación encuentra mucho que admirar en el heroísmo de una pequeña banda que presentó batalla a enemigo dos veces superior, en el corazón de su propio país. La valentía desplegada por ambas partes estuvo de acuerdo con las ideas civilizadas sobre el valor; y aun la caballería andante no se avergonzaría de registrar en sus anales las hazañas individuales de uno o dos de aquellos combatientes. La batalla a que nos referimos, aunque fatal para los beligerantes, no tuvo consecuencias funestas para la nación, porque derrocó el poderío de una tribu y condujo a la paz que subsistió durante varios años consecutivos. La historia y la tradición son minuciosas en sus crónicas sobre este asunto; y el capitán de una partida de exploradores en la frontera adquiría renombre militar tan positivo como el del jefe que condujera millares de hombres a la victoria. A pesar de la substitución de nombres ficticios por los verdaderos, será fácil reconocer algunos de los incidentes que se refieren en las páginas siguientes, como el mismo relato escuchado de labios de los ancianos sobre la suerte de los pocos combatientes que sobrevivieron en la retirada de la "batalla de Lóvell."
Brillaban alegremente los primeros rayos del sol sobre la copa de los árboles a cuyo pie reposaron la noche anterior dos hombres, sus miembros fatigados y heridos. Habían preparado su lecho de hojas secas de roble sobre el pequeño plano que se extendía al pie de una roca situada cerca del punto prominente de una de aquellas ondulaciones del terreno que prestan tan variado aspecto a la comarca. La masa de granito, elevando su bruñida y lisa superficie a quince o veinte pies sobre sus cabezas, semejaba una gigantesca piedra tumularia, en que las venas naturales parecían formar una inscripción en caracteres olvidados. En una extensión de varios acres en torno de esta roca, los robles y otros árboles de madera dura habían reemplazado a los pinos, producto ordinario del terreno, y un joven y vigoroso renuevo de roble se erguía inmediatamente detrás de los viajeros.