Explore "Historia de los héroes y semidioses de los griegos" by Fernán Caballero on Textopian. Read with annotations and highlights.
Teseo
Teseo, era hijo de Egeo, rey de Atenas, y de Etra, hija de Piteo, rey de Trezena, hombre justo y sabio, en cuya corte se educó su nieto Teseo. -Era primo de Hércules, y aunque menor, ansiaba por imitarle en sus hazañas. Egeo, antes de ausentarse de Trezena, había ordenado que no se le enviase a su hijo a Atenas hasta que hubiese levantado una roca y sacado de debajo de ella su espada, que al intento había colocado allí. Apenas tuvo Teseo dieciséis años, cuando se sintió con fuerza para levantar la roca, lo que ejecutó, sacó la espada y marchó a Atenas. Pero antes de darse a conocer, quiso hacerse célebre por sus hazañas. Libertó al Ática de bandoleros; entre ellos estaban: Escirón, que arrojaba al mar cuantos infelices caían en su poder, y Procusto, que los tendía en su lecho cortándoles las extremidades si excedían del lecho, y estirándolos hasta descoyuntarlos si eran más pequeños. Después trató de libertar a su patria del tributo de siete doncellas que estaban obligados a pagar a Minos, rey de Creta. Estas pobres doncellas eran pasto de un monstruo medio toro y medio hombre, que había dado a luz la mujer de Minos, Pasifae, y que se mantenía de carne humana. Encerró Minos a este monstruo en un laberinto, que al intento mandó construir por Dédalo, hábil arquitecto, discípulo de Mercurio. De este laberinto no se podía salir, una vez que en él se entraba. La primera víctima fue el mismo Dédalo, a quien con su hijo Ícaro encerró Minos allí por quejas que de él tenía. Dédalo fabricó unas alas, que colocó a su hijo, y que le pegó con cera, recomendándole que huyese volando, pero que no se acercase mucho al sol, para que no se derritiesen sus ligamentos. Ícaro no hizo caso de la recomendación de su padre: remontó su vuelo, de manera que la cercanía del sol derritió la cera; se desprendieron sus alas, y cayó al mar, en que se ahogó. Por eso se dice de las personas que se remontan y envalentonan sin mérito ni causa, que lo hacen con alas de Ícaro.