Explore "Sobre héroes y tumbas" by Ernesto Sábato on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al segundo día, en efecto, al entrar en la pensión para mi visita nocturna, advertí un nuevo e inquietante signo.
Antes de ir al cuarto de Iglesias yo hacía una visita a la señora Etchepareborda, para escarbar un poco. Esa noche, como de costumbre, me invitó a sentarme y a tomar el café que preparaba para mí. Por aquel entonces pensé que la dueña de la pensión imaginaba que en realidad yo iba a su casa por verla a ella, y que la ceguera de Iglesias era un pretexto. Y, como se dice en la jerga correspondiente, yo alentaba sus ilusiones: un día le ponderaba el vestido, otro me extasiaba ante algún nuevo objeto cromado, otro pedía que me hablara del pensamiento vivo del señor Etchepareborda.