Explore "Bohemia en Prosa" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando se supo que había fallecido Vieyra -de una enfermedad consuntiva, latente toda su vida y declarada al final-, la gente no se preguntó la causa de tal suceso. «¡Hombre, todos hemos de pasar por ahí!». Lo que se dieron a investigar durante media hora en la Pecera, en la reunión de amigos y otros círculos locales fue, no cómo había muerto el bueno de Vieyra, sino cómo había vivido.
Encontraban en su vivir una paradoja realizada. Había vivido. sin poder. Por todo recurso contaba con dos o tres heredades que le producían una renta irrisoria, y un vago destino, de esos que a fuerza de reducciones y descuentos, suspensiones y amagos de supresión, no sólo parece que no deben mantener a un hombre, sino que dan la idea de que será preciso poner dinero encima. Vieyra era intérprete en el Lazareto. y no es lo bueno que lo fuese, sino que lo era sin saber idioma alguno.