Explore "El Xeste" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
Alborozados soltaron los picos y las llanas, se estiraron, levantaron los brazos el cielo nubloso, del cual se escurría una llovizna menudísima y caladora, que poco a poco había encharcado el piso. Antes de descender, deslizándose rápidamente de espaldas por la luenga escala, cambiando comentarios y exclamaciones de gozo pueril, bromas de compañerismos -las mismas bromas con que desde tiempo inmemorial se festeja semejante suceso-, uno, no diré el más ágil -todos eran ágiles-, sino el de mayor iniciativa, Matías, desdeñando las escaleras, se descolgó por los palos de los mechinales, corrió al añoso laurel, fondo del primer término del paisaje, cortó con su navaja una rama enorme, se la echó al hombro, y trepando, por la escalera esta vez, a causa del estorbo que la rama hacía, la izó hasta el último andamio, y allí la soltó triunfalmente. Los demás la hincaron en pie en la argamasa fresca aún y el penacho del xeste quedó gallardeándose en el remate de la obra. Entonces, en trope, empujándose, haciéndose cosquillas, bajaron todos.
Eran obreros -no condenados, como los de la ciudad, a la eterna rueda de Ixión de un trabajo siempre el mismo. Mestizo de cantero y labriego, en verano sentaban piedra, en invierno atendían a sus heredades. Organizados en cuadrilla, iban a donde los llamasen, prefiriendo la labor en el campo, porque en las aldeas, ¡retoño!, se vive más barato que en el pueblo, se ahorra casi todo el jornal, para llevarlo, bien guardado en una media de lana, a la mujer, y mercar el ternero, y el cerdo, y las gallinas, y la ropa, y la simiente del trigo, y algún pedacillo de terruño. No sentían la punzada del ansia de gozar como los ricos, que asalta al obrero en los grandes centros; el contacto de la tierra les conservaba la sencillez, las aspiraciones limitadas del niño; disfrutaban de un inagotable buen humor, y la menor satisfacción material los transportaba de júbilo. Sus almas eran todavía las transparentes y venturosas almas de los villanos medievales.