Explore "Insolación" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
La tarde del día siguiente la dedicó Asís a pagar visitas. Tarea maquinal y enfadosa, deber de los más irritantes que el pacto social impone.
Raro es que nadie se someta a él sin murmurar, por fuera o por dentro, del mundo y sus farsas. Menos mal cuando las visitas se hacen, como las hacía la dama, en pies ajenos. Entonces lo arduo de la faena empieza en las porterías. ¡Si todas las casas fuesen como la de Sahagún o la de Torres -Nobles, por ejemplo! Allí, antes de llegar, ya llevaba Asís en la mano la tarjeta con el pico dobladito, y al sentir rodar el coche, ya estaba asomándose al ancho vano del portón el portero imponente, patilludo, correcto, amabilísimo, que recogía la tarjeta preguntando: «¿Adónde desea ir la señora?», para transmitir la orden al cochero. Los Torres-Nobles, los Sahagún, los Pinogrande y otras familias así, de muy alto copete, no recibían sino de noche alguna vez, y el llegarse a su casa para dejar la tarjeta representaba una fórmula de cortesía facilísima de cumplir al bajar al paseo o al volver de las tiendas. Pero si entre las relaciones de Asís las había tan granadas, otras eran de muchísimo menos fuste, y algunas, procedentes de Vigo, rayaban en modestas. Y allí era el entrar en portales angostos, el parlamentar con porteras gruñonas, la desconsoladora respuesta: «Sí, señora, me paece que no ha salío en to el día de casa… Tercero con entresuelo, primero y principal… a mano izquierda». Y la ascensión interminable, el sobrealiento, el tedio de subir por aquel caracol obscuro, con olores a cocina y a todas las oficinas caseras, y la cerril alcarreña que abre, y la acogida embarazosa, las empalagosas preguntitas, los chiquillos sucios y desgreñados, los relatos de enfermedades, la chismografía viguesa agigantada por la óptica de la distancia… Vamos, que era para renegar, y Asís renegaba en su interior, consultando sin embargo la lista de la cartera y diciendo con un suspiro profundo: -¡Ay!… Aún falta la viuda de Pardiñas… la madre del médico de Celas… , y Rita, la hermana de Gabriel Pardo… Y esa sí que es urgente… Ha tenido al chiquillo con difteria…