Explore "La Prueba" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mi posición en casa de mis tíos fue desde aquel día extremadamente embarazosa. No veía el modo de salir de allí, y lo deseaba muy de veras, porque además de la actitud de mi tío, se me había grabado en lo más vivo la afirmación del moro: que era depresivo sostenerse a expensas del marido de Carmen. Ya se me hacía totalmente insufrible la estéril y dolorosa convivencia, que me obligaba a adivinar y casi a presenciar las intimidades conyugales y atentaba al carácter romántico de mi amor.
¿De qué me servía vivir bajo el mismo techo? Desde la entrevista con el fraile se había producido un cambio en la tití. Me evitaba cuidadosamente, me dirigía las palabras indispensables, y luego se desviaba de mí como si yo estuviese apestado. Su aparente desvío no me desesperaba del todo, porque comprendía la causa, y adivinaba la batalla secreta de aquel espíritu superior; no obstante, mi situación implicaba tal tirantez, tantos rozamientos penosos, tamaña dosis de pachorra en momentos dados, que no había resistencia que alcanzase, ni yo podía responder de que a lo mejor no saltara el resorte.