Explore "Doña Milagros" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pasaron Carnestolendas, y el mal de mi hija arreció, hasta el extremo, que vi llegada la hora de vencer la debilidad de mi carácter y adoptar alguna resolución, porque aquello más que a santidad transcendía a delirio. Antes de que confirmase mis recelos el médico, había yo comprendido que Argos ni era santa ni penitente, sino enferma.
Después de la visita al cementerio, sus rarezas redoblaron.