Explore "El paraíso de las mujeres" by Vicente Blasco Ibañez on Textopian. Read with annotations and highlights.
A la, mañana siguiente, el profesor Flimnap se presentó con gran apresuramiento en la vivienda del gigante. Jamás su rostro bondadoso había ofrecido un aspecto igual, de alarma y azoramiento. A pesar de sus carnes exuberantes, saltó con juvenil agilidad del plato ascensor á la superficie de la mesa, antes de que los atletas encargados de la grúa hubiesen terminado su maniobra.
Lejos aún de Gillespie, abrió los brazos con desesperación y juntó luego sus manos en una actitud implorante, gritando: