Explore "La espuma" by Armando Palacio Valdés on Textopian. Read with annotations and highlights.
Un clérigo alto, de rostro pálido y redondo, joven aún, con ojos azules y mirada vaga de miope, apareció en la puerta. Todos se levantaron. La marquesa de Alcudia avanzó rápidamente y fué a besarle la mano. Detrás de ella hicieron lo mismo sus hijas, Mariana y las demás señoras de la tertulia.
Buenas tardes, padre. Buenos ojos le vean, padre. Siéntese aquí, padre.No, ahí no, padre; véngase cerca del fuego.