Explore "La niña de Luzmela" by Concha Espina on Textopian. Read with annotations and highlights.
Antes que tal gente mostrase una acerba hostilidad a la muchacha, doña Rebeca la llamó algunas veces sobrina con un tono adulón un poco irónico; y todavía, después que la sitió con todo el enardecimiento de un plan completo de campaña, cuando en alguna encrucijada estratégica la quería congraciar, dábale aquel grato nombre de familia y pretendía halagarla con su vocecilla de falsete endulzada en la punta de la lengua.
El primer día que doña Rebeca, como general en jefe, acometió a la niña, armada de toda la perfidia del mundo, fué y le dijo: