Explore "Un hombre práctico" by Manuel Romero de Terreros on Textopian. Read with annotations and highlights.
El Padre Ministro de la Casa de Novicios de la Compañía de Jesús en Espadal era pequeñín, de rostro colorado, cabello blanco y expresión risueña. Decíase que en su juventud tuvo trato con las Musas, pero si tal fué el caso, ningún resabio de ello adivinábase en el Padre Hurtado. El Padre Ministro, varón santo si los hay, era ante todo un hombre práctico; pruebas de serlo dió en mil ocasiones, al grado de hacerse esta cualidad suya proverbial, no sólo entre la comunidad, sino en toda la comarca. Inútil nos parece decir que aquel establecimiento marchaba admirablemente, como cuadraba a la gran Institución de que formaba parte.
Una alegre mañana de junio, en que el Padre Ministro comprobaba con satisfacción que el consumo de patatas en el mes pasado había sido mucho menor que el del correspondiente del año anterior, un leve toque en su puerta vino a interrumpir su tarea.