Explore "Los cuatro hijos de Eva" by Vicente Blasco Ibáñez on Textopian. Read with annotations and highlights.
De vez en cuando un querubín volaba en torno á la granja, como un palomo perdido.
Huyendo por algunas horas de la tarea de hacer gorgoritos en los coros celestiales, había osado descender á las regiones terrestres, con la esperanza de que el Señor le perdonaría esta escapada cuando le contase lo que había visto y cómo progresaban los negocios de los humanos después del pecado original.