Explore "El comendador Mendoza" by Juan Valera on Textopian. Read with annotations and highlights.
La familia de Solís continuaba incomunicada con sus vecinos.
Sólo entraban en aquella casa D. Casimiro y el fraile. Éste, á pesar de sus consejos, había sabido ingeniarse, volver á la gracia y recobrar la confianza de aquella adusta señora. No es tan llano desechar á un director espiritual, á quien se tiene por santo ó poco menos, aunque este director nos contraríe, y sobre todo haga cosas opuestas á nuestro modo de pensar. La mayor falta del padre Jacinto, lo que apenas acertaba á explicarse Doña Blanca, era que aquel virtuoso varón, aquel hijo de Santo Domingo de Guzmán, fuese tan íntimo amigo de un hombre á quien debía más bien llevar á la hoguera, si los tiempos no estuviesen tan pervertidos y la cristiandad tan relajada.