Explore "Juanita la larga" by Juan Valera on Textopian. Read with annotations and highlights.
Como en el lugar entendía todo el mundo que cualquier decreto de doña Inés infaliblemente había de cumplirse, y como se divulgó que estaba decretado el casamiento de don Paco y de doña Agustina, apenas quedó persona que no lo diese ya por cosa hecha. No sé encarecer cuan fieramente soliviantaba esto y enojaba a Juanita.
Todavía, sin embargo, disculpaba a don Paco recordando que ella le había despedido y que él no tenía que guardarle fidelidad. Pensaba en que él observaba quizá un prudente disimulo parecido al que ella observaba; y de esta suerte se avenía a perdonarle que no se rebelase contra doña Inés; que fuese tan obediente que de diario viniese a la tertulia; que no pocas noches, según Juanita averiguó, cumpliendo don Paco con el mandato de su hija, acompañase a doña Agustina hasta su domicilio, para que no fuese sola con la criada que venía en su busca, y que tal vez se mostrase cortés y galante con doña Agustina para que doña Inés no rabiara.