Explore "La niña robada" by Hendrik Conscience on Textopian. Read with annotations and highlights.
Eran las once de la noche cuando el coche en que viajaba el intendente llegó a todo galope por el camino que conducía al castillo y se detuvo delante de la puerta. Los caballos, fatigados por aquella rápida carrera, estaban jadeantes y cubiertos de sudor. Mathys saltó al suelo y llamó; la puerta se abrió en seguida.
-- Veo luz en la ventana. ¿La señora está despierta todavía?