Explore "Pasarse de listo" by Juan Valera on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mientras que andaba don Braulio agitado, allá en el fondo de su alma, de tan varios afectos, de los cuales salía siempre por consecuencia, la precisión en que se creía de dar a su mujer y a su cuñada libertad completa para ir a casa de la Condesa y acompañarla a teatros y paseos, Beatriz, aprovechándose de dicha libertad, vino a ser casi tertuliana diaria de la San Teódulo, ora la siguiese sólo Inesita, ora la siguiese también su marido.
Cuando iba éste, la natural simpatía le impulsaba siempre a hablar con el Conde de Alhedín más que con otro alguno. El Conde hablaba con formalidad, con sumo acierto y con sano juicio, de las cuestiones más graves, y hasta cuando estaba de broma todos sus chistes parecían a don Braulio no groseros y vulgares, sino delicados e ingeniosos, por donde era el primero que los reía.