Explore "Honor de Artista" by Octavio Feuillet on Textopian. Read with annotations and highlights.
La prudente mujercita pasó una noche muy inquieta pensando las consecuencias probables o posibles de la grave revelación que se había visto obligada a hacer al marqués. Esta trascendental confidencia le fue arrancada por necesidad tan imperiosa que nada podía reprocharse en su fuero interno, no pudiendo caber duda alguna acerca de que el primero de sus deberes fuese evitar a cualquier costa y ante todo el peligro de un sangriento conflicto personal entre Pierrepont y Fabrice; pero no por eso deploraba menos haberse visto reducida a tan apremiante extremidad sin que pudiera ocultarse a su buen juicio que la fuerza de las circunstancias iban a poner a Beatriz, para el futuro, en una situación por extremo delicada con respecto al hombre que se hallaba en posesión del secreto de aquélla.
Dejar ignorado que Pierrepont lo conocía hubiese sido ilusoria presunción, porque Elisa no podía esperar que el marqués se condenase en lo sucesivo a la misma reserva que observara en el pasado, siendo imposible suponer tampoco que consintiese ahora en continuar soportando el desprecio de Beatriz sin intentar ante ella una justificación de su pasada conducta, aunque no fuese más que de aquella observada la noche anterior en el palco del teatro Francés. Y desde el momento que una explicación era inevitable, pensó acertadamente la señora de Aymaret que sería más decoroso y menos arriesgado hacerla ella misma a la interesada, descartando por ese medio a Pierrepont.