Explore "La Gaviota" by Fernán Caballero on Textopian. Read with annotations and highlights.
El día siguiente al de los sucesos referidos en el capítulo que precede, el duque estaba sentado en su librería enfrente de su carpeta. Tenía en la mano la pluma inmóvil y derecha, semejante a un soldado de ordenanza que no aguarda más que una orden para ponerse en movimiento.
Abrióse lentamente la puerta, por la que se vio aparecer la hermosa cabeza de un niño de seis años, casi sumergida en una profusión de rizos negros.