Explore "Los muertos mandan" by Vicente Blasco Ibáñez on Textopian. Read with annotations and highlights.
Dos días después, cuando Jaime, de vuelta de la pesca, esperaba la comida en su torre, vio presentarse a Pep, que depositó el cestillo sobre la mesa con cierta solemnidad.
El rústico intentó excusarse por esta visita extraordinaria. Su mujer y Margalida habían ido otra vez a la ermita de los "Cubells": el muchacho las acompañaba.