Explore "Paternidad" by André Theuriet on Textopian. Read with annotations and highlights.
Delaberge era la puntualidad misma. A la hora convenida y en compañía del guarda general y de otros funcionarios subalternos, estaba ya examinando los campos de Carboneras que el inspector de Chaumont proponía afectar al servicio de los usuarios de Val-Clavin.
A fines de mayo es cuando los bosques de las montañas de Langres se muestran en toda su gloria y el tiempo convida como nunca al paseo. Un suave vientecillo había secado los caminos; el cielo, de un azul purísimo, sonreía, por encima del renaciente follaje; bordaban toda clase de flores las márgenes de los caminos y los pajarillos cantaban por doquier. Delaberge, cuyas funciones sedentarias le habían recluido en París tanto tiempo y que no conocía ya más verdores que los de las carpetas de la oficina, gozaba de esta fiesta primaveral en pleno bosque como se goza de un antiguo amigo otra vez hallado. Respiraba con verdadera delicia el penetrante perfume que despedían los cerezos en flor y poco a poco su mal humor y su melancolía de la noche antes se fueron disipando.