Explore "El idilio de un enfermo" by Armando Palacio Valdés on Textopian. Read with annotations and highlights.
Poco después que cantara el gallo por vez primera, se personó el cura de Riofrío en el cuarto de su sobrino, voceando ya como si fuesen las doce del día. Abrió la ventana con estrépito, y los rayos fríos, pero hermosos, del sol matinal dieron en el rostro de nuestro joven, que los acogió con una mueca nada estética.
-- Vamos, gran dormilón, arriba: ¡arriba, hombre, arriba! Si te dejase, serías capaz de estarte en la cama hasta las siete de la mañana.