Explore "La Montálvez" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Todos los informes dados por Manolo Casa-Vieja a su amigo Paco Ballesteros sobre lo ocurrido a los personajes de nuestro relato, desde que los despedimos en el último capítulo de la primera parte de él, eran la pura verdad. En los "Apuntes" autógrafos que me sirven de guía, constan también, aunque en otra forma menos interesante, por descolorida y difusa; razón por la cual, y por el sabroso aderezo que llevan en el diálogo de los dos amigos, le he reproducido al pie de la letra, con preferencia al otro texto, para llenar un requisito que había de llenarse más temprano o más tarde, y es bien que se haya llenado donde se llenó, porque esa luz de más tendremos para llegar más fácilmente a donde vamos.
Por de pronto, a casa de nuestra amiga la marquesa de Montálvez, que ya no es la indigesta, doliente y envejecida matrona de antes ni vive en el suntuoso principal de la calle de Alcalá, donde tantas veces penetramos el lector y yo: ahora se trata de su hija, la cual, si ha perdido mucho en frescura con el cambio de vida y el roce de los años, ha ganado otros atractivos no menos poderosos con la vigorosa acentuación de sus formas, que ha modificado su belleza, pero sin destruirla, y vive en la calle del Barquillo, desde la fuga del banquero, en otro principal bastante más barato y más pequeño, o mejor dicho, bastante menos caro y menos grande que el de la calle de Alcalá. No hay dentro de aquél el lujo llamativo y hasta charro que hubo dentro de éste; pero, en cambio, hay mayor elegancia y mejor gusto, sin que falte nada de cuanto debe haber, así en cantidad como en estilo, en la morada de una mujer de los vuelos de nuestra heroína.