Explore "Mi Tío y Mi Cura" by Alice Cherbonnel on Textopian. Read with annotations and highlights.
Tal vez os admiréis de mi falta de perspicacia, pero ¿quién, aun sin tener la excusa de mis diez y seis años, no ha demostrado una ceguedad increíble, por lo menos una vez en la vida? Quisiera saber si existe un solo hombre que no se haya tratado de imbécil, descubriendo un hecho, que aunque muy visible, no llegaba a ver. ¡Ah! es muy fácil llamarse perspicaz, como también es fácil parecerlo, cuando se nos ponen los puntos sobre las íes.
Desde entonces fue para mi un verdadero suplicio el ver al señor de Couprat, y observar todas las atenciones y delicadezas de que colmaba a Blanca. ¡Cuánto lloraba en silencio! pero eso sí, nunca, nunca sentí celos de Juno.