Fiebre de amor by Eugenio Fromentin — Read

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«Seguramente es menester que haya usted sufrido mucho -- me escribía Agustín, contestando a las declamaciones muy exaltadas que le dirigí pocos días después de la partida de Magdalena y su marido; -- pero, ¿por qué? ¿por quién? Continúo proponiéndome cuestiones que nunca quiere usted resolver. Oigo en usted la vibración de "algo" muy parecido a emociones muy conocidas, bien definidas, únicas y sin semejanza con otras para quien las experimenta; pero es ello cosa que no tiene nombre en sus cartas de usted y me obliga a compadecerle más que tan vagamente como usted se lamenta. Y no es eso lo que me gustaría hacer. Nada me es penoso -- ya lo sabe -- cuando de usted se trata; y está usted en una situación de corazón o de espíritu, que reclama algo más activo y más eficaz, que simples palabras, por muy compasivas que ellas sean. Debe usted necesitar consejos. Soy yo médico de poco fuste, tratándose de males coma los que entiendo que padece usted. No obstante, le aconsejaré un tratamiento que se aplica a todo, incluso las enfermedades de la imaginación, que conozco muy mal: higiene. Paréceme que le iría bien el uso de ideas justas, sentimientos lógicos, afecciones posibles; en una palabra, empleo juicioso de las fuerzas y de las actividades de la vida.

La vida, créame; ése es el remedio heroico de todos los sufrimientos cuya base es un error. El día que usted ponga el pie en la senda de la vida, pero la vida real, entendámonos, el día que usted la conozca bien, con sus leyes, sus necesidades, sus rigores, sus deberes y sus cadenas, sus dificultades y sus penas, sus verdaderos dolores y sus encantos, verá usted cómo ella es sana, bella, fuerte y fecunda en virtud de sus mismas exactitudes. En cuanto a su recomendación la atenderé. Visitaré a los señores De Nièvres con mucho gusto ya que me procura la oportunidad de ocuparme de usted con amigos que supongo no son extraños a las agitaciones que deploro. Esté tranquilo: además tengo la más grande de las razones para ser discreto: lo ignoro todo.»

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