Explore "Fiebre de amor" by Eugenio Fromentin on Textopian. Read with annotations and highlights.
Durante muchos días -- y bien podría decir por espacio de muchos meses, -- la imagen de Magdalena ofendida y tan llena de angustia me persiguió como un remordimiento y me hizo expiar cruelmente mis faltas.
No cesaba de ver el brillo de sus lágrimas que un olvido de toda prudencia había hecho correr y permanecía como prosternado en obediencia incondicional, como embrutecido, bajo el imperio de aquella dulzura tan imperiosa, de aquella actitud que me había impuesto sellar para siempre el labio indiscreto que estuvo a punto de causarle tanto mal. Estaba avergonzado de mí mismo. Me redimía de aquel loco y culpable atrevimiento por la más sincera contrición. El torpe orgullo que me había animado contra Magdalena y me había prestado armas para combatir contra mi propio amor, aquel deseo malevolente de hallar un adversario en el ser inofensivo y generoso a quien adoraba, las acritudes, las protestas de un corazón enfermo, la doblez de un espíritu entristecido, todo lo que aquella crisis morbosa había extravasado, por decir así, en mis sentimientos más puros, se había disipado como por encanto. Ya no temía declararme vencido, verme humillado, sentir que el pie de una mujer hollaba al demonio que me poseía.