Explore "El sombrero de tres picos" by Pedro Antonio De Alarcón on Textopian. Read with annotations and highlights.
La última y acaso la más poderosa razón que tenía el "señorío" de la ciudad para frecuentar por las tardes el molino del tío Lucas, era. que, así los clérigos como los seglares, empezando por el Sr. Obispo y el Sr. Corregidor, podían contemplar allí a sus anchas una de las obras más bellas, graciosas y admirables que hayan salido jamás de las manos de Dios, llamado entonces el "Ser Supremo" por Jovellanos y toda la escuela afrancesada de nuestro país.
Esta obra. se denominaba «la señá Frasquita.»