Explore "El enemigo" by Jacinto Octavio Picón on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pepe aguardó el resultado de la entrevista en un cafetín de las afueras cercano al convento. Allí esperó largo rato de codos sobre el mármol de la mesa, con la garganta seca por el mucho fumar, mortificada la imaginación por la impaciencia y mirando sin cesar a un reloj colocado en la parte alta del mostrador y cuyas lentas manecillas le parecían pegadas a la esfera.
El local estaba casi desierto: los parroquianos de por la tarde se habían ido, y para los de la noche era temprano. Sólo quedaban, junto a una ventana, un corredor del matute paladeando medias copas en compañía de un tendero de ultramarinos, y al extremo opuesto, en lo más oscuro del local, una chula y su novio, que en voz baja se decían ternezas envueltas en desvergüenzas.