Explore "La pared" by Vicente Blasco Ibáñez on Textopian. Read with annotations and highlights.
Siempre que los nietos del tío "Rabosa" se encontraban con los hijos de la viuda de "Casporra" en las sendas de la huerta o en las calles de Campanar, todo el vecindario comentaba el suceso. ¡Se habían mirado!. ¡Se insultaban con el gesto!. Aquello acabaría mal, y el día menos pensado el pueblo sufriría un nuevo disgusto.
El alcalde con los vecinos más notables predicaban paz a los mocetones de las dos familias enemigas, y allá iba el cura, un vejete de Dios, de una casa a otra recomendando el olvido de las ofensas.