Explore "Las bodas de Yolanda" by Hermann Sudermann on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ahí tienen ustedes, pues, en lo que estábamos. Al volver a casa, iba repitiéndome incesantemente por el camino: «Hanckel, esto sí que es tener suerte! ¡A tu edad, un tesoro como ese!. ¡Grita, pues, salta como un loco! ¡Es lo menos que puedes hacer después de un acontecimiento semejante!.»
Y, sin embargo, yo no sentía la más mínima gana de saltar o de gritar.