Explore "Las bodas de Yolanda" by Hermann Sudermann on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ahí está. Y ahora, señores, hago una raya y paso directamente al día de mi casamiento.
Mi señor suegro, que, como los gatos, caía siempre sobre sus patas, había resuelto aprovechar mi popularidad y renovar relaciones, en ocasión de nuestras bodas, con un montón de gente que, por prudencia, había dejado de tratarse con él desde hacía años. Desató, pues, los cordones de su bolsa, y organizó una fiesta monstruo en la que el champagne debía correr a mares, según su expresión.