Explore "La Fe" by Armando Palacio Valdés on Textopian. Read with annotations and highlights.
«La distinción entre las llamadas naturaleza orgánica e inorgánica es completamente arbitraria. La fuerza vital, como vulgarmente se la concibe, es una quimera. La materia en que reside la vida nada tiene de especial. No existe en los cuerpos orgánicos ningún elemento fundamental que no se encuentre ya en la naturaleza inorgánica: la sola cosa especial es el movimiento de esta materia. La vida no es más que un modo particular más complicado de la mecánica: una porción de la materia total pasa de tiempo en tiempo de su curso habitual a otras combinaciones químicas y orgánicas; después que ha permanecido en ellas un cierto período vuelve al movimiento general.»
El P. Gil leía con profunda emoción estas y otras análogas proposiciones en un libro que había sacado de la biblioteca de D. Álvaro. Después que hizo un auto de fe con los libros históricos de éste, referentes a los orígenes del cristianismo, estuvo mucho tiempo sin tomar siquiera en las manos ningún otro de su biblioteca. Continuaba visitando al mayorazgo de vez en cuando, pero huía de toda conversación metafísica. La salud de D. Álvaro empeoraba a ojos vistas desde la llegada y súbita partida de su esposa. Su tristeza, su estado miserable le inspiraban cada día más compasión. El horror que antes sentía hacia él había desaparecido. Por encima de las diferencias religiosas y filosóficas, de la oposición de inteligencia y carácter asomaba briosamente el amor a la humanidad que latía en el corazón profundamente cristiano del joven sacerdote. D. Álvaro era un hermano que padecía.