Explore "Fígaro (Artículos selectos)" by Mariano José de Larra on Textopian. Read with annotations and highlights.
En nuestro último artículo dejamos ligeramente apuntado que hay "cosas buenas" en el mundo; y probamos hasta la evidencia, como solemos, que una de ellas es la policía. Como no nos pasa por la imaginación que uno solo de nuestros lectores se haya resistido a nuestras razones, tratamos de probar hoy otra verdad más indisputable todavía, a saber: que, sentado el principio de que hay cosas buenas, hay "palabras" que parecen "cosas", es decir, que hay "palabras buenas".
A primera vista parece que buenas deben ser todas las palabras, puesto que sirven todas para hablar, o sea para gastar conversación, que es el fin que parecemos proponernos; esto es un error, sin embargo, y error grave. Palabras hay malas, profundamente malas por sí mismas, y sin necesidad de accesorios, que forman por sí solas oración y sentido, por más que suelan ellas no tener sentido común. Palabras que valen más que un discurso, y que dan que discurrir; cuando uno oye, por ejemplo, la palabra "conspiración", cree estar viendo un drama entero, y aunque no sea nada en realidad. Cuando uno oye la palabra "libertad", sólo ella, solita, cree uno estar oyendo una larga comedia. Cuando uno oye la palabra "imprenta", ¿no cree ver detrás la censura, el imposible vencido, la cuadratura del círculo, la gran quisicosa? ¿No hay quien ve en ella el abismo, la anarquía, aquel qué sé yo, que nadie sabe explicar ni comprender? Cada una de estas palabras son verdaderas linternas mágicas; el mundo todo pasa al través de ellas. Una vez encendidas todo se ve dentro.