Explore "Salta" by Juan Carlos Dávalos on Textopian. Read with annotations and highlights.
El Serapio Guantay era puestero de cabras en el cerro del Remate, en el fondo de la quebrada del Río Blanco. En lo alto de una meseta de aluvión cortada a pique por las crecientes, estaba el rancho, humilde y rústico, semejante a una pequeña mancha parduzca, perdida en la verdura agreste del paisaje. En aquel sitio la quebrada se encajona entre desfiladeros bordeados de queñoas y de alisos, el declive se pronuncia, y el torrente salta sobre un cauce de pedrones desiguales, pulidos por el eterno trabajo del agua.
Dos cuadras más abajo, al borde casi del talud, alzábase el ranchito de la Leona Abracaita, la vaquera, la ahijada de la adivina, vieja harpía que curaba por secreto, hacía quesos y sembraba papas en un bolsón del cerro.